Competencias docentes y formación de docentes virtuales Descargar este archivo (RETE - Competencias docentes.pdf)

Ma. Magdalena Villalobos Hdez1

S. Ángel Torres Velandia2

César Barona Ríos3

RESUMEN

El siguiente artículo es un marco conceptual acerca de las competencias y la formación de los docentes-tutores que trabajan en entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje. Se abordan los conceptos clave y se enuncian las competencias docentes específicas que se requieren para desempeñar su función con éxito, así como también se describen las características de la modalidad educativa virtual.

Palabras clave: Educación virtual, formación, docente-tutor virtual, competencias docentes.

INTRODUCCIÓN

Existe un consenso en señalar que para alcanzar el éxito, la calidad y la eficacia de los programas educativos virtuales, éstos deben apoyarse sobre la enseñanza, prácticamente sobre el docente (Messina, 1999; Llorente, 2005; Briseño, 2009, Trejo, 2004; Pimentel, 2009). Un punto nodal para lograr este éxito lo constituye la formación, es por esto que se considera relevante el estudio de la práctica educativa de los docentes-tutores que trabajan en los ambientes virtuales.

El docente-tutor que se desempeña en entornos virtuales de aprendizaje-enseñanza es un profesional cuyas funciones y práctica educativa requieren de una resignificación, incluso en el contexto de un nuevo paradigma educativo, el de la educación virtual (Levy, 1999; Bello, s/f ).

La docencia a que nos referimos en este trabajo es la docencia virtual o telemática, se entiende como aquélla en la que se puede individualizar en mayor grado el proceso instruccional, existe una permanente interacción entre las personas para apoyar el proceso de aprendizaje, la información de retorno al alumno es casi inmediata, la cantidad de recursos docentes de los que se puede disponer es ilimitada. (Torres, 2004: 136): y que además se desarrolla con el apoyo de Tecnologías de la Información y la Comunicación4, de manera importante en plataformas educativas.

El presente artículo expone de modo general, la definición, funciones y competencias del tutor virtual, así como los procesos de enseñanza-aprendizaje propios de la educación virtual.

Propósito

Asumiendo que la educación a distancia, en su modalidad virtual es un escenario educativo reciente tanto a nivel nacional como internacional, es necesario realizar estudios acerca de la enseñanza en estos ámbitos, de tal forma que la investigación de la práctica educativa de los docentes-tutores virtuales, generará conocimiento acerca de los procesos educativos en esta modalidad. En consecuencia el propósito de este artículo es estudiar el proceso formativo y las competencias implicadas en el desempeño y de los docentes-tutores virtuales. El estudio de los procesos, modos y métodos propios de la capacitación de estos profesionales de la educación virtual es un aporte para la construcción de nuevos modelos formativos

Problematización

La educación virtual es una modalidad educativa en desarrollo, en este sentido los procesos formativos de los docentes pueden presentar riesgos como el ser inconsistentes, inadecuados o improvisados. Garay (2005) señala algunas críticas al respecto, principalmente enlazadas con la pertinencia de los contenidos, la calidad de los servicios, el diseño de los materiales y la organización de trabajo, no obstante, el argumento más importante lo dirige contra la formación; ya que considera que ésta es insuficiente e incongruente por las características propias exigidas por esta modalidad.

De acuerdo con algunos autores, la formación de docentes-tutores, en esta modalidad, es necesaria por presentarse una desarticulación entre los contenidos, los recursos didácticos y el trabajo del docente-tutor (Salazar,. 2007, Torres, 2004, Garay, 2005). Se señala que la figura del docente-tutor cobra relevancia, al ser éste el responsable de coordinar las interacciones con los alumnos e influir en el aprovechamiento, el aprendizaje y en general en el éxito escolar. (Pimentel, 2010, Gros, 2008). La intervención del docente-tutor es clave para conseguir un avance en la articulación del conocimiento que se va generando en un entorno virtual (Ludvigsen y Morch citados por Gros, 2008).

Gros (2008: 143) señala que:

[…] si bien un número cada vez mayor de personas aprenden hoy día en un entorno virtual, son pocos los profesores que han aprendido ellos mismos por este medio. Consecuentemente, la moderación no es un conjunto de habilidades que la mayoría de los profesores hayan adquirido de manera vicaria a través de la observación de sus maestros al tiempo que ellos mismos realizaban su aprendizaje.

La formación del docente-tutor virtual es escasa, incluso al interior de las instituciones que imparten esta modalidad; ya que se forma más al profesor presencial que al virtual; además de las necesidades de formación que se plantean y de la falta de un seguimiento a las prácticas y procesos formativos lo que puede reflejarse en malos resultados académicos. Salazar (2007) y Garay (2005) en diferentes entrevistas realizadas con docentes sostienen que existe una falta de elementos para que éstos desempeñen su labor, como son estrategias didácticas y de motivación para promover la participación y el aprendizaje de los alumnos, así como carencias en el conocimiento y desarrollo de habilidades de estudio independiente y estrategias metacognitivas.

  • Una de las razones que explica esta situación es el hecho de que el profesor de educación virtual ha sido formado a través de procedimientos convencionales para enseñar en modalidades no convencionales y sólo en casos reducidos se ha recibido una formación específica (García, 2001).

Otro problema vinculado con la formación de los docentes-tutores virtuales es la poca o casi nula normatividad en estas modalidades educativas, lo que impacta con situación laboral y académica de los docentes-tutores en línea (García y Ruíz, 2009).

La tutoría virtual, de acuerdo con García y Seoane (2007a: 8) es el referente fundamental para garantizar la calidad en las iniciativas de formación en red. Estos autores determinan realizar un análisis del tema de la tutoría en ambientes virtuales y señalan cuatro problemas identificados en la educación en ambientes virtuales:

  1. Diseño defectuoso del entorno y/o las iniciativas formativas.
  2. Problemas de infraestructura o logística y cultura tecnológica.
  3. Conflicto de expectativas entre lo que el usuario demanda y lo que las instituciones ofrecen,
  4. La ausencia o incorrecta presencia de factor humano en la formación online. (García y Seoane, 2007a)

Estiman que el punto cuatro es el más problemático y más importante no sólo en la planificación y el diseño de cursos, sino también como el “elemento presente en todo el itinerario formativo”. Estos autores también coinciden en otorgar una importancia definitiva del factor humano (como le designan) en el proceso de formación online, no sólo por la planificación y el diseño, sino como el “elemento presente en todo el itinerario formativo”. Mencionan que la redefinición de los roles docentes en el e-learning es la característica fundamental en la que se encuentran instituciones que imparten esta modalidad educativa.

El docente-tutor virtual

Un primer aspecto a considerar es la denominación de este personaje emergente de la educación a distancia, en algunas organizaciones educativas se le designa como tutor, en otras como asesor, debemos distinguir también al tutor que realiza una labor básicamente de acompañamiento y de orientación a los estudiantes en las escuelas principalmente en forma presencial, aunque existen experiencias de tutores de acompañamiento en la educación a distancia5. En este trabajo lo designaremos como docente-tutor virtual.

El docente-tutor virtual muestra similitudes y diferencias en relación con el docente presencial. En el ámbito de la virtualidad, entre el tutor y su estudiante hay una diferencia de papeles, pero no una desigualdad intelectual, el objetivo común es el aprendizaje que debe darse de manera autónoma por parte del alumno, donde éste construye su conocimiento de forma independiente. Esta reflexión, aplicada a una figura académica diferente pero parecida, justifica la necesidad de usar el término de tutor.

Sabemos que la tendencia en las instituciones que ofertan educación en línea es denominar al docente que imparte enseñanza en línea con el nombre de asesor, y al que supervisa como tutor. La síntesis de ambas figuras es el docente-tutor.

Otras denominaciones para este profesional de la educación son: tutor on line, ciberdocente, teleformador, profesor invisible, e-moderador, e-tutor, e-educador, profesor pixelado entre otros; detrás de cada designación existe una concepción teórico-metodológica de lo qué es y debe ser este personaje académico

Para empezar abordaremos algunas definiciones del docente-tutor en la educación a distancia (EAD) por ser un concepto determinante en este trabajo. En la literatura revisada por Pimentel (2009) encontramos diferentes acepciones relacionadas con el tutor on line:

El tutor virtual u on line dirige la atención hacia el alumno, siendo importante una formación que posibilite una sensibilidad y una competencia específica para acompañar a los alumnos en el mundo virtual, siendo la característica de la mediación lo que el docente-tutor debe estar preparado para provocar. El tutor se concibe como el que auxilia en el trabajo a distancia, a través del asesoramiento de los estudiantes, que también favorece la construcción del aprendizaje y la interacción con los otros implicando que el tutor es el “profesional que está en constante formación, que desarrolla un trabajo que involucra dos funciones enseñar y aprender” (Pimentel, 2009: 57)

Para entender mejor al educador al que nos referimos, puede describirse como aquél profesional de la educación multihabilitado que construye el aprendizaje, genera conocimiento, acompaña a sus estudiantes y les ayuda a ser estudiantes autónomos, autorregulados y autodirigidos, utilizando para ello medios informáticos y desarrolla y gestiona el conocimiento a través de entornos virtuales.

En la educación a distancia, la actividad del tutor es una actividad de comunicación interactiva y de interaprendizaje en la que participan tanto el personal académico como los estudiantes en forma individual o en grupo, utilizando diversos medios de comunicación y diferentes estrategias didáctico-pedagógicas. El papel del tutor, además de las asesorías es diseñar estrategias operativas de aprendizaje en entornos virtuales, en la que la riqueza de las interacciones entre los personajes educativos, posibilita la apropiación del conocimiento, el aprendizaje significativo y la evaluación tanto de los procesos como de los productos. (Torres, 2004).

Entre las coincidencias de las diferentes definiciones consultadas destacan el uso de las TIC y las labores de acompañamiento a los estudiantes y de promoción del aprendizaje. Es interesante observar que en la definición de la persona del tutor está implícita la formación, de tal modo que es inherente a su conceptualización.

García y Seoane (2007a) mencionan que la redefinición de los roles docentes en el e-learning es una característica fundamental en las instituciones. Concluyen que “el tutor es, pues, el referente fundamental para garantizar la calidad en las iniciativas de formación en red”. Reconocen la importancia de lo que designan factor humano en el proceso de formación online, a través del énfasis en desechar la creencia falsa de que el profesor sería sustituido por una máquina; ya que en realidad, afirman, es al contrario: “la tecnología ha demostrado que puede ponerse al servicio del docente”.

Perfil del docente-tutor virtual

La persona que desempeña este papel cuenta, como principio básico, con experiencia docente en el área de conocimiento asignada, además, posee como principales cualidades, de acuerdo con Silva (2007):

  • Conocimiento a profundidad los contenidos del curso, los materiales del programa y la bibliografía propuesta.
  • Reconoce las lógicas comunicacionales, necesidades y hábitos de los involucrados en el proceso de aprendizaje.
  • Identifica las potencialidades, requerimientos y características de un sistema de educación a distancia.
  • Desarrolla estrategias didácticas de orientación y reorientación del aprendizaje.
  • Coordina las actividades grupales (si se adopta esta modalidad para las tutorías).
  • Orienta a los alumnos ante la aparición de problemas de aprendizaje.
  • Entabla una relación personal agradable con los participantes favoreciendo la integración y participación del grupo.
  • Trabaja activamente en equipo con el resto de los docentes y tutores del curso.

A su vez, Gutiérrez y Prieto (citado por Silva, 2007) señalan seis cualidades del profesor/ tutor:

  • Poseer clara concepción de aprendizaje.
  • Establecer relaciones empáticas con sus interlocutores.
  • Sentir lo alternativo.
  • Potencializar los sentidos.
  • Construir una fuerte instancia de personalización a pesar de la distancia.
  • Facilitar la construcción del conocimiento.

En estos puntos señalados por los autores el tema de los contenidos o de la disciplina apenas es mencionado. Se valoran por la repetición cualidades que se relacionan con la dimensión humana o de relación como la empatía o la producción del aprendizaje.

 Funciones del docente-tutor

Las principales funciones del tutor consisten tanto en orientar, motivar y evaluar el proceso de aprendizaje, como en ampliar la información de la que dispone el alumno. De acuerdo con Silva (2007) en un escenario virtual, el docente-tutor virtual deberá de tener las siguientes funciones

  • Guiar y/o reorientar al alumno en el proceso de aprendizaje, atendiendo sus dudas o dificultades.
  • Promover una participación interactiva del alumno en relación con los materiales, las temáticas, los tutores y los otros alumnos.
  • Ampliar la información del aprendiz, sobre todo en aquellos temas más complejos.
  • Evaluar el proceso de aprendizaje de los estudiantes.
  • Coordinar las tutorías grupales y el trabajo de equipo suministrando los materiales y la información necesaria.

Para Sánchez Tagle y Campos (2010) son cuatro las funciones centrales del docente-tutor en ambientes virtuales: el actuar como un facilitador, la motivación el acompañamiento, y la retroalimentación.

No obstante, Silva (2007) afirma que no existe un prototipo universal de tutoría posible de ser aplicado en cualquier situación de educación a distancia. La tutoría virtual es una práctica docente tan innovadora y cambiante que aún no existen “cánones” y patrones evaluativos. La autora concluye que los saberes experienciales son los más importantes que debe poseer el docente-tutor virtual.

Gutiérrez y Prieto (citado por Silva, 2007) destacan algunas actividades que debe desplegar el tutor, como el acompañamiento, la retroalimentación, la evaluación, la constitución de la memoria del proceso de aprendizaje, el liderazgo, la mediación de reuniones grupales y el establecimiento de redes de comunicación e información, entre otras. Silva (2007) concluye mostrando las siguientes siete dimensiones del tutor, expresadas en esta representación gráfica para una mejor apreciación.

GRÁFICO 1. Dimensiones de actuación del tutor. Adaptado del original en Silva (2007)

En este gráfico se muestran los diferentes roles de un docente-tutor exhibe para desempeñarse en ambientes virtuales.

Los procesos de enseñanza-aprendizaje en ambientes virtuales

En este trabajo es fundamental explicar el concepto de virtualidad y su significado, para entenderlo hay que reflexionar más que definir; éste término permea el tema de la formación de los docentes-tutores que trabajan en ambientes virtuales:

Generalmente, lo virtual se ve referido al simple hecho de utilizar una determinada tecnología, hace referencia al uso del Internet, y a que la presencia en este ambiente no sea sincrónica.

De acuerdo con Levy (1999: 14):

Lo virtual, en un sentido estricto, tiene poca afinidad con lo falso, lo ilusorio o lo imaginario. Lo virtual no es, en modo alguno, lo opuesto a lo real, sino una forma de ser fecunda y potente que favorece los procesos de .creación, abre horizontes, cava pozos llenos de sentido bajo, la superficialidad de la presencia física inmediata

Para ilustrarel sentido de lo virtual, Levy utiliza la metáfora del árbol que se encuentra presente (de manera virtual) en la semilla. Entonces lo virtual existe en potencia.

Chan (2006), plantea una forma de la relación de lo virtual con la educación a través de la articulación de las diferentes definiciones de la virtualidad centrada en la interacción. La educación virtual se puede entender como una educación vívida en un espacio creado como representación de contextos diversos, y a la vez espacio de acción e interacción.

Chan (2006) afirma que cuando elegimos el término “educación virtual” para un campo en construcción, se debe apuntar a la percepción de la educación como un proceso social amplio, que incluye los procesos de aprendizaje los individuos, los grupos y las sociedades. De tal forma que la educación virtual se vería como:

[…] un campo de estudio se alude a un tipo de educación que se caracteriza por el uso de soportes mediáticos para su realización, pero también se puede entender como la que se da en y para la acción social en el espacio virtual. Supone reconocer los impactos que los medios tienen sobre los modos de educar, sino el modo como la educación se orienta e impacta a la virtualidad como práctica social y como construcción de lo digital en tanto espacio de vida (Chan, 2006: 13)

Sierra (2010), afirma que la Educación Virtual es el proceso de formación desarrollado mediante la incorporación de las TIC a través de Internet, en procesos presenciales y mediados en entornos virtuales de aprendizaje, que ofrecen una amplia gama de alternativas para la adquisición de competencias, conocimientos, habilidades y destrezas, basados en los principios de diferentes teorías del aprendizaje y de la instrucción.

Otra definición:

Aquella que acontece exclusivamente en ambientes virtuales de aprendizaje, ya que los roles de los alumnos, profesores, tutores y gestores (además de tantos otros profesionales que se involucran en el proceso de un curso online) son diferentes en muchos detalles, diferentes de aquéllos que están en cursos de educación semipresencial o desarrollados con tecnologías y medios de las otras generaciones anteriores a la educación online (Pimentel, 2009: 57)

Bello (2010)6 señala que la educación en estos espacios “…no es presencial, sino representacional, no es proximal, sino distal, no es sincrónica, sino multicrónica, y no se basa en recintos espaciales con interior, frontera y exterior, sino que depende de redes electrónicas cuyos nodos de interacción pueden estar diseminados por diversos países”. Lo considera más un nuevo espacio social que un medio de información y conocimiento.

Reflexionar acerca de las posibilidades e implicaciones educativas de los escenarios virtuales, es pensar en un nuevo espacio de relaciones sociales, así como nuevos procesos de aprendizaje y de transmisión del conocimiento a través de tecnologías de comunicación.

Este nuevo ambiente de aprendizaje, Bello (s/f) define a las redes educativas virtuales como las nuevas unidades pedagógicas de dicho sistema educativo, incluye el diseño y la construcción de nuevos escenarios educativos, la elaboración de instrumentos educativos electrónicos y la formación de educadores especializados en la enseñanza en el nuevo espacio social.

Este autor señala que la vida social se realizará, en un corto plazo, a través del espacio electrónico, de tal forma que al ser un lugar de relaciones sociales, será necesario que la escuela opere también en los ambientes virtuales, lo que conlleva a la necesidad de plantearse nuevos retos educativos.

El análisis del significado de la educación en ambientes educativos virtuales, es importante para dar un sentido y un significado a la práctica docente del tutor en línea. La investigación del aprendizaje como consecuencia de los cambios y de la inclusión de nuevas tecnologías, va aparejada de la investigación en la producción de cambios en los procesos cognitivos y, en consecuencia, de paradigmas educativos emergentes.

Existe un consenso en que la educación en los ambientes virtuales de aprendizaje debe centrarse en el aprendizaje (Edel, 2010; Torres, 2004; Herrera, 2008; Fernández, Server y Cepero, 2010), esto es en sujeto que aprende, en sus necesidades y potencialidades. En este sentido se espera que el estudiante pueda tomar sus propias decisiones, organizar y decidir su ritmo de avance, conocer algunas técnicas y procedimientos para estudiar mejor, que se relacione con otros que tengan intereses comunes que sea capaz de desarrollar un proceso de autoevaluación. El rol del asesor o docente, en consecuencia debe tener un rol que complemente y apoye esta idea del aprendiz. Debe ser, en pocas palabras, un facilitador de los procesos de aprendizaje, que apoye y vaya contribuyendo a esta formación del estudiante que se apropia y se responsabiliza de su propio proceso de aprendizaje.

Formación y competencias del docente-tutor virtual

El concepto de formación es un concepto clave de este trabajo, se entiende como:

[…] la acción que procura que los hombres descubran sus posibilidades, integrando la formación de las personas en la globalidad de sus aspectos educativos, instructivos y desarrolladores de la vida en su propio mundo. La práctica formativa no sólo se dirige al desarrollo de habilidades o desempeños; es fundamentalmente la búsqueda de la condición humana desde la capacidad que tiene el ser de formarse y de hacerse mediante el aprendizaje y la experiencia. (Molina, 2002: 65).

En esta definición se concibe como un evento humano en el cuál el individuo se desarrolla o se configura. La experiencia, también es un término que estructura la definición. La formación es parte de la reconstrucción del sujeto mismo.

La formación docente, de acuerdo con Llela, (1999) es: “[…] el proceso permanente de adquisición, estructuración y reestructuración de conductas (conocimientos, habilidades, valores) para el desempeño de una determinada función, en este caso, la docente.”

Barona, (2005: 209) proporciona la siguiente explicación del concepto: “La formación del profesorado es un proceso íntimamente relacionado con la capacidad de éstos para movilizar sus conocimientos previos y creencias.” Más adelante agrega: “La formación del profesorado es entendida como un proceso interactivo y distribuido”. (Barona, 2005: 212).

El concepto también implica una apertura hacia la idea de formación hacia una situación más flexible, que recupere saberes.

Barona (2005) establece que el conocimiento de los profesores, proviene de varias fuentes: los expertos, los libros de texto, la formación universitaria inicial y la práctica de enseñar. Sin embargo, estas fuentes son movilizadas por los profesores para producir un nuevo conocimiento, con dimensiones epistemológicas y pedagógicas. En el caso del docente-tutor virtual nos preguntamos de donde proviene este conocimiento propio del quehacer de este docente. Establecer la subjetividad del tutor virtual es un tema relevante para los propósitos de este trabajo, en este sentido Barona (2005: 221) nos orienta al determinar que la importancia de las creencias puede resumirse diciendo que el “aprender a enseñar” debiera empezar “haciendo explícitas nuestras creencias acerca de la enseñanza y el aprendizaje.”

Barona (2005) concluye que el conocimiento pedagógico docente es específico y es necesario perfilar criterios más apropiados para promover una profesionalización que incorpore modelos alternativos de tratamiento interactivo-conceptual, en los programas de formación del profesorado.

De acuerdo con García y Seoane, (2007a) en la formación de los docentes-tutores virtuales se plantean algunas preocupaciones relacionadas con la llamada, formación en red:

  • Necesidad de definir un modelo de interacción pertinente y aprovechar las posibilidades que las herramientas tecnológicas ofrecen a la comunicación y sus nuevas formas de asumirse.
  • Inapropiada definición de las atribuciones y perfiles de los docentes, o su reducción drástica, incluso eliminación; quienes con frecuencia, acaban por convertirse en meros dinamizadores y animadores del aprendizaje.

Según estos autores, la función de los tutores virtuales se relaciona con el aprendizaje que se considera como producto de una interacción social con reglas, roles y estructuras definidas, la cual debe ser moderada y liderada por un profesional docente con funciones específicas, quien desempeña un papel determinante en el proceso formativo en estos ambientes.

No se trata, advierten, de un docente en el sentido tradicional, sino de un profesional cuya misión principal no es la emisión de conocimientos, sino garantizar que los destinatarios los alcancen en un contexto activo, participativo y significativo. De esto depende el éxito o fracaso de la formación on line, concluyen. (García y Seoane (2007a: 8).

Por lo anterior se deduce un acuerdo en la existencia de un nuevo rol de los profesores o docentes en los ambientes virtuales. El docente-tutor debe ser capaz de comprender la lógica que conforma el espacio virtual social para potenciar la producción de aprendizajes, generando prácticas educativas adecuadas a los entornos virtuales de enseñanza.

Competencias del docente-tutor virtual

La educación basada en competencias tiene sentido y responde a las necesidades y retos del sistema educativo actual. Chan (1999) señala la importancia de formar a los docentes de educación a distancia en específico en competencias educativas y considera imperativo reconocer las competencias comunicativas como objeto de formación, desde la perspectiva de reconocer la necesidad de un manejo comunicativo de la educación. Enfatiza, que deben llamarse competencias interactivas, en el entendido de que la competencia interactiva implica el esfuerzo por darse a entender y por comprender al otro. Dentro de estas competencias estarían: la expresión, la capacidad de escucha y la interpretación.

La autora identifica ciertos rasgos necesarios o deseables en los asesores de un sistema educativo a distancia:

  • Propiciar la grupalidad.
  • Facilitar la participación.
  • Acercar la información
  • Retroalimentar.
  • Cuestionar.
  • Propiciar ambientes o climas de trabajo amigables o empáticos.

En el proceso educativo, las competencias comunicativas son importantes porque van a permitir la socialización. Estas competencias asumen un carácter específico en ambientes virtuales de educación, porque la interfaz es diferente; ya que se trabaja con TIC, en los que es relevante la escritura y lectura mediadas por una pantalla.

El docente-tutor que se desempeña en la modalidad educativa virtual, realiza una labor educativa que tiene ciertas particularidades. Gutiérrez & Prieto (citados por Silva, 2007) señalan seis cualidades que el profesor -tutor necesita:

  1. Poseer clara concepción de aprendizaje.
  2. Establecer relaciones empáticas con sus interlocutores
  3. Sentir lo alternativo;
  4. Potencializar los sentidos;
  5. Construir una fuerte instancia de personalización, a pesar de la distancia;
  6. Facilitar la construcción del conocimiento.

Destacan algunas actividades del tutor, como son el acompañamiento, la retroalimentación, el liderazgo y la mediación de reuniones grupales; la evaluación y la constitución de la memoria del proceso de aprendizaje, y el establecimiento de redes de comunicación e información, entre otras.

En este documento se define el ser competente como “ser capaz de responder a las demandas y de llevar a cabo tareas de forma adecuada”.

Es muy importante entender el concepto de competencia, definida por Perrenoud, como: “Una capacidad de movilizar varios recursos cognitivos para hacer frente a un tipo de situaciones.

El elemento en común, en la definición de competencias, es la idea de la movilización, la operatividad o la puesta en acción de los recursos que posee el sujeto en la aplicación de conocimientos, habilidades y actitudes.

Silva (2007) propone y organiza las competencias del docente-tutor en línea en diferentes dimensiones, que son: Pedagógica, Tecnológica, Didáctica y Personal. Para cada una de estas dimensiones propone ejemplos de competencias. Un aspecto importante de estas competencias es que están dirigidas para apoyar, comunicarse, acompañar y guiar al estudiante y estimular su autonomía.

Ruiz (2010) en su tesis de maestría hace una revisión exhaustiva de los autores que proponen competencias para este agente educativo. Existe una coincidencia en las dimensiones en que pueden englobarse estas competencias. Haciendo un recuento, el autor elabora una matriz (Ruiz, 2010, pág. 45) con las siguientes categorías de competencias: Instrumentales, Interpersonales, Sistémicas, Conocimientos, Actitudes, Didáctico/Pedagógicas, Tecnológicas, Gestor de Contenido, Científicas/ Investigativas, Liderazgo/Gestión de Información, Evaluación/Gestión de Calidad, Comunicativas, Gerenciales, Personales y Sociales.

Conclusiones

Existe un nuevo rol de los profesores o docentes en los ambientes virtuales, surge un profesional educativo emergente condicionado por nuevas situaciones educativas relacionadas con recursos tecnológicos y con un nuevo paradigma pedagógico. No se trata de un docente en el sentido tradicional sino que se trata, de un educador que además de generar conocimientos, garantice que los aprendizajes se logren de manera activa, colaborativa y significativa.

Para entender la función de los docentes-tutores virtuales debe entenderse que el aprendizaje en entornos virtuales es producto de una interacción social con reglas, roles y estructuras definidas, que debe ser moderada y liderada por un profesional docente con funciones específicas, que desempeña un papel determinante en el proceso formativo en estos ambientes.

La formación docente en los espacios virtuales de educación, a través del enfoque centrado en competencias es frecuentemente en la literatura especializada en el tema (Coll y Monereo, 2008; Silva, 2007; García Aretio, 2007, Torres, 2004).

Existe un consenso acerca de que no existe un prototipo universal de tutoría, posible de ser aplicado en cualquier situación de educación a distancia. La tutoría es una práctica docente tan innovadora y cambiante, entendiendo que aún no existen “cánones” y patrones evaluativos.

[...] la teleducación no dispensa al profesor, de agregar a su perfil otras exigencias cruciales, como saber lidiar con materiales didácticos producidos con medios electrónicos, trabajar en ambientes diferentes de aquellas formas de la escuela o de la universidad, acompañar ritmos personales, convivir con prácticas sistemáticas diversificadas de evaluación. (Silva, 2007: 200).

El proceso de formación del tutor virtual es un tema educativo relevante que, actualmente, se encuentra en construcción. Es necesario que el estudio que aborde esta temática adopte una metodología congruente y que rescate el saber experencial del tutor en línea, de tal forma que sea posible conformar un modelo de formación así como una trayectoria formativa, también para dotar al docente-tutor de herramientas tanto teóricas como metodológicas para realizar su labor educativa en línea.

Es importante también que las instituciones que ofrecen educación virtual y resuelven la formación de los docentes tutores, compartan experiencias e investiguen sus necesidades educativas, así como los requerimientos y condiciones de su práctica de enseñanza.

REFERENCIAS

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Notas

1. Estudiante del Doctorado en Educación en la Universidad del Estado de Morelos. Docente, tutora, asesora en línea en diversas instituciones.

2. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España. Es profesor e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) adscrito al Instituto de Ciencias de la Educación (ICE). Imparte cátedra en posgrado y desarrolla proyectos de investigación financiados por programas externos. Ha publicado Los profesores universitarios y las TIC. Uso, apropiación, experiencias (2012, coord.); La educación superior a distancia. Entornos de aprendizaje en red; y el libro digital Experiencias innovadoras de aprendizaje en entornos virtuales universitarios. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y participa en el Cuerpo Académico Redes de Aprendizaje e Investigación en la Educación.

3. Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) con posdoctorado por la Universidad de Montreal. Es profesor e investigador de la UAEM. En el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) imparte seminarios de métodos de investigación en posgrado. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Ha publicado cuatro libros, seis artículos y nueve capítulos de libros. Además, es director de tesis de licenciatura y de posgrado y dictaminador de las principales revistas indizadas de educación en el país. Participa en el Cuerpo Académico Redes de Aprendizaje e Investigación en la Educación.

4. En adelante TIC.

5. Olea, E. y Pérez, P. (2005). Relevancia del tutor en la educación a distancia. Apertura, Año 5, núm. 2 (nueva época), noviembre de 2005.En http://www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura4/article/view/48; visita 20 de enero 2014

6. Bello, R. (s/f). Educación Virtual: Aulas sin Paredes. RecuperadoEn http://www.educar.org/articulos/educacionvirtual.asp.

Adjuntos:
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